La mina de oro monegasca

El AS Monaco FC se ha convertido en una mina de oro.

El segundo Estado más pequeño del mundo es testigo del desfile de cientos de personas adineradas que buscan diversión en clubes nocturnos, viajes en crucero, casinos y eventos deportivos como el Grand Prix de Mónaco. En resumen… Estar en Mónaco no es para cualquier mortal.

De hecho, cerca de 40,000 personas habitan el Principado de Mónaco, de los cuales, la gran mayoría trabaja básicamente, en la atención de los turistas que vienen del extranjero. Además de esas 40,000, existen 25 personas que cada 15 días trabajan en el Stade Louis II con un uniforme blanco con rojo, al mando del portugués Leonardo Jardim y del dueño del AS Monaco FC, el ruso Dmitry Rybolovlev.

Quizá sea la hermosa y lujosa ciudad lo que atraiga a jugar futbol en ese equipo a destacados jugadores, el caso es que Barthez, Weah, Klinsmann, Petit, Djorkaef, Scifo, entre otros, formaron un gran equipo al mando de Arsene Wenger a finales de los ochentas y principios de los noventas. Años después, esa misma base de jugadores vio cómo llegaban una camada de jóvenes de apellidos Thuram, Trezeguet y Henry. Incluso, casi inmediato, llegaron dos latinoamericanos que hicieron que el Mónaco dominara la Ligue 1: Rafael Márquez y Marcelo Gallardo.

Para el 2004, el Mónaco estuvo, prácticamente a nada, de no solamente dominar Francia, sino coronarse como campeón de Europa. En esa ocasión, Didier Deschamps no contaba con “súper estrellas” (que me disculpen Morientes, Giuly y Evra) ni jugadores de caché, sino con una base de jugadores aguerridos y muy bien conjuntados. Nunca antes habían estado tan cerca de tener un logro tan importante como ganar una UEFA Champions League. De hecho, sólo un -para entonces- casi desconocido José Mourinho pudo impedirlo con el Porto.

Después de eso, poco o casi nada se escuchó del Mónaco en Europa. Incluso, muy pocos se dieron por enterados del descenso del equipo a la Ligue 2 y de la venta del 66.6% de las acciones del equipo al ruso Dmitry Rybolovlev, justo cuando estaban en los puestos bajos de la segunda categoría del futbol francés, con el riesgo latente de descender a la tercera división. Y, aunque Rybolovlev inició su mando con una inversión de dinero bastante fuerte (que incluso les permitió el ascenso inmediato a Ligue 1 con Claudio Ranieri al mando), la paciencia y buena administración han sido clave para volver a ver al Mónaco en la cúspide.

Hace casi nada, no teníamos ni idea de algunos nombres como Bernardo Silva, Fabinho, Bayayoko, Sidibé, Mendy, Lemar y Mbappé. Hoy todos ellos son el presente y futuro del equipo. Algunos de ellos, incluso ya fueron o están a casi nada de ser vendidos, pero no dejan de ser parte de la estructura del equipo. Suena raro, pero las cifras que los “gigantes” europeos están ofreciendo por dichos jugadores hacen pensar que seguirán sirviendo para el equipo, ya sea como jugadores o por el dinero que dejen a las oficinas cuando sean vendidos. Por ejemplo, Bernardo Silva fichó por el Manchester City por casi 70 millones de euros hace una semana y dos años atrás, el Mónaco pagó menos de 15 por él. Para suplirlo, el Mónaco ha tenido que gastar 25 millones con el prometedor Youri Tielemans, quien seguramente fichará por un grande por 60 o 70 millones en unos años más.

Pero la mina de oro no termina ahí. Mientras haya demanda, siempre habrá quien oferte. Real Madrid junto a los grandes de la Premier League (con sus utilidades por derechos televisivos) siempre pondrán millones de euros sobre la mesa para llevarse las nuevas promesas. Benjamin Mendy está casi arreglado con los citizens para acompañar a Bernardo Silva en su travesía por la Premier League con un costo de transferencia que está rondando los 47 millones de euros. Para suplirlo, el Mónaco quizá ni siquiera tenga que gastar, ya que su compañero Djibril Sidibé puede jugar como defensa central o como lateral izquierdo o Fabinho, quien además de medio de contención, no desconoce las labores como lateral.

De igual forma, llegan los diamantes más grandes. Thomas Lemar, quien está siendo observado de cerca por el Arsenal, llegó proveniente del Caen a cambio de 4 millones de euros. Hoy, de acuerdo a www.transfermarkt.com, tiene un valor que ronda los 24 millones, aunque sabiendo que el mercado de futbolistas está por las nubes, bien pudieran pedir por él los 50 millones, habiendo equipos que pueden gastar esa cantidad por el joven de 21 años.

Por último llega Kylian Mbappé, el que en teoría será el mejor delantero del mundo. Su estilo de juego, dicen los que saben, se asemeja muchísimo al de Thierry Henry, quien curiosamente también vistió la camiseta del Mónaco. De momento, el Mónaco se ha dado el “lujo” de rechazar 70 millones que ofreció el Liverpool por el adolescente de 18 años. Los directivos saben perfectamente que Mbappé les puede generar ingresos que ronden los 115 millones de euros, o en el peor de los casos, dar títulos a corto plazo. De hecho, Arsene Wenger, quien es un viejo conocido en Mónaco, ya llegó a ofrecer 100 millones por la perla francesa, aunque la respuesta por parte del equipo se ha hecho esperar. Por lo pronto, lo que queda claro es que el delantero es uno de esos jugadores que nacen cada 10 o 15 años así que, antes de venderlo por una cantidad desorbitada, pudieran intentar sacarle provecho para el beneficio deportivo del club, aunque sin dejar de ser un riesgo financiero.

Veremos en los próximos años cuál fue la estrategia del conjunto monegasco. Tienen jugadores para dar pelea en un futuro inmediato. Ya le quitaron una liga al PSG (lo cuál lucía casi imposible) y le pelearon de tú a tú a la Juventus en semifinales de la UEFA Champions League. Por otro lado, están con una oportunidad que no se presenta todos los días y pudieran generar ingresos por más de 250 millones con la venta de jugadores que pudieran ser reemplazados con fichajes inteligentes y acertados, como luce el del belga Tielemans.

El Mónaco se convirtió, de la noche a la mañana, en una mina de oro. Tienen como espejo al Borussia Dortmund en Alemania, y al Benfica y Porto en Portugal, quienes son especialistas en encontrar los diamantes para luego pulirlos, y a la postre, venderlos.

Imagen tomada de www.goal.com 

Por: Redacción

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