Nuestra manía de no querer ganar

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Osorio DT MéxicoPor increíble que parezca, no nos gusta ganar

Se estima que 6 de cada 10 mexicanos son seguidores al futbol.

O peor aún, vamos a “inflar” un poco más la cifra diciendo que aproximadamente a unos 75 millones de mexicanos les gusta el futbol. ¡Increíble!

Obvio no todos son “fanáticos” ya que existe una enorme diferencia entre sentir cierto gusto por ver/practicar un deporte a ser un ferviente y fiel seguidor, aunque al final del día, todos tienen como común denominador el no querer perder… Bueno… Eso pensaba hasta hace algunos meses.

Vamos a remontarnos a la eliminatoria del Mundial de España 82, cuando México quedaba eliminado con una ya clasificada Honduras en el mini-torneo celebrado en Tegucigalpa. Una decepción total para el pueblo mexicano.

Curiosamente, fue una sensación que estuvimos muy cerca de revivir hace apenas 3 años, cuando nuestros “odiados” rivales de Estados Unidos nos hicieron el favor de calificarnos al repechaje gracias a un gol de Graham Zusi, demostrando su profesionalismo al ganar un partido que era mero trámite para ellos.

A pesar de esas experiencias, desafortunadamente muchos de nosotros tenemos, lo que yo llamo, el “síndrome de memoria corta”.

Por increíble que parezca, 3 años después de estar inmersos en una pesadilla, nos seguimos sintiendo superiores que todos los de la zona. Casi nadie de nosotros los mexicanos nos hemos dado a la tarea de investigar para darnos cuenta que únicamente hemos ganado las eliminatorias mundialistas DOS VECES desde España 82 a la fecha. Leyeron bien. Hemos ganado únicamente dos veces las eliminatorias en los últimos 35 años.

Estados Unidos 94 (cuando precisamente nuestros vecinos del norte no participaron en las eliminatorias) y Francia 98, cuando Carlos Hermosillo y Zague eran la delantera titular del TRI en las eliminatorias y que, por raro que parezca, ninguno de los dos participó en la justa.

Soy de los que piensa que la gran mayoría de nosotros nos dejamos guiar por lo que dice la prensa. Esa misma prensa amarillista que busca la nota que “venda”.

El ejercicio es muy sencillo: Prendemos un televisor y escuchamos críticas (muchas veces sin razonamiento alguno) para, como borregos, salir a repetir lo que escuchamos de los “expertos”. Y aclaro, no juzgo a los periodistas deportivos, pero considero que los BUENOS periodistas deportivos están en peligro de extinción y ahora cualquier persona “bonita y simpática” con un mínimo conocimiento en el tema puede aparecer en los paneles de expertos.

¿A dónde voy con todo esto? La respuesta es clara… Juan Carlos Osorio

Entiendo que en gustos se rompan géneros. Entiendo que nadie tiene una verdad absoluta. Y puedo entender una infinidad de argumentos para demeritar lo que el “Profe” Osorio ha hecho con la selección. Al final de cuentas, un 7-0 no se olvida fácil. Un marcador así se recordará por mucho tiempo, por no decir que será recordado siempre. Pero un resultado tan doloroso debería ser comparable con una decepción amorosa. La recuerdas, pero la superas. Aprendes a vivir con eso y TE LEVANTAS.

Y si no me creen, pregúntenle a Brasil, que tenían la fiesta lista… La comida servida para celebrar un título más, pero ahora como anfitriones del evento. Una cuenta pendiente en su historia que querían saldar desde 1950, cuando Uruguay consiguió el “Maracanazo”. Esta vez hubo un detallito que se los impidió, un 7-1 que bien pudo ser 10-1 de no ser por la generosidad de los alemanes. Y conste, hablamos de BRASIL, no de México.  

Aún no entiendo ese aire de grandeza con el que nos manejamos. Decimos ser “el gigante” de CONCACAF pero no tenemos un argumento válido para serlo. Sin ir muy lejos, Costa Rica llegó a cuartos de final el Mundial pasado. El famoso quinto partido del cual se habla desde que tengo uso de razón y que, fuera de México, nunca lo hemos podido jugar. Por otro lado, Estados Unidos nos eliminó la única ocasión importante en la que nos hemos enfrentado. Justo cuando más sonaba ese lema de ser “el gigante” de la zona.

México, ¿El gigante de la CONCACAF?

No recuerdo alguna ocasión en la que enfrentemos a un rival centroamericano o caribeño con la sencillez que se debería, sino todo lo contrario. Si se les gana, era obligación. Si no se golea, se critica. Si se pierde o empata, es una decepción y se pide la renuncia del entrenador junto con la cabeza de 11 futbolistas. ¿A caso ellos no tienen posibilidad de ganarnos? Es similar a llegar a un Mundial pensando que Alemania, Argentina o Brasil siempre nos ganarán, lo cual, por más probable que sea, no es 100% seguro, más aún en estos días cuando el fútbol se ha venido equilibrando.

La llegada de Osorio a la selección fue una decisión bizarra. Casi nadie veía en el colombiano a la opción más viable. La selección se encontraba en turbulencia por la salida tormentosa del “Piojo” y la llegada de alguien casi desconocido generaba más preguntas que respuestas. La prensa, sin siquiera dejarlo trabajar, ya lo empezaba a criticar. 

Sin embargo, Osorio nunca se “enganchó”. Se dedicó a trabajar y fue común verlo en los estadios de la Liga MX buscando material para la selección. Hoy se le juzga por los casi 100 jugadores que han portado la camiseta verde bajo su mando, argumentando que no se tiene un plantel fijo. Que ironía del destino, ya que el ciclo anterior lo criticábamos porque el “Chepo” era necio con su mismo esquema y su mismo once. Peor aún… Nos vamos a los números y aún con tanto cambio y tanta rotación, únicamente se han perdido dos partidos de 24 que se lleva bajo el mando de Osorio. Pero eso no es suficiente para la mentalidad de nosotros los mexicanos.

Vamos recordando…

Con Erikson llegamos a festejar un agónico triunfo de la selección contra Canadá en Chiapas. De igual forma, hace menos de 4 años, suplicábamos por ganarle a Honduras, quien en cambio, nos celebró un “Aztecazo”. Ni se diga hablar de ganar en Columbus, una misión imposible para cada DT que llegara a la selección. Y al final, todo eso lo ha hecho Osorio… Siendo criticado.

Se puede entender que las “formas” muchas veces no son las más agradables para el ojo del espectador. Uno quisiera una selección letal, que golee al rival que le pongan enfrente, que de espectáculo a la gente. Y contrario a lo que muchos mexicanos pensamos, ya hemos tenido esas selecciones y los resultados han sido exactamente los mismos. Por eso me pregunto, ¿Por qué no dar el beneficio de la duda a alguien que se muestra estudioso en el tema? ¿Por qué incluso pedir la cabeza de alguien que nos ha devuelto al primer lugar del hexagonal? ¿Por qué la prensa se muestra dura y crítica a alguien que ha dado los resultados que se le pedían a los otros entrenadores? Vaya, hasta se le ha criticado sus explicaciones tan poco convencionales de los esquemas tácticos que maneja con la selección. Sí. Hasta eso se ha criticado. Pareciera que un estudioso en el tema tiene que dar explicaciones con manzanas y naranjas para no ser juzgado y ser querido por el pueblo.

A veces se prefiere e idolatra más a un entrenador que te diga lo que quieres escuchar o que salga en comerciales vendiéndote refresco o comida chatarra.

Hace algunos meses tuve, por casualidad, la oportunidad de platicar con un ex seleccionado nacional y como buen aficionado, lo primero que hice fue pedirle su opinión sobre Osorio. Me comentó que el gran mérito del “Parce” era el buen grupo que había formado. De lo poco o mucho que seguía informado, me hizo saber que dentro del vestidor NADIE hablaba mal del colombiano. Vaya mérito después de rotar a decenas de jugadores.

El parado táctico de Osorio siempre ha sido su mayor critica.

De igual forma, viendo el juego de la selección mexicana contra Estados Unidos de hace apenas 3 días me di cuenta que el 99% de la prensa, (por no decir que todos), criticaron el parado táctico de la selección. Se preguntaban cómo era posible que no hubiera laterales y, en vez de ellos, se “improvisara” a Alanís y Salcedo para jugar por las bandas. De inicio a mi también me pareció una alineación rara y frágil. Y aunque no leí ninguna declaración de Osorio después del partido, me propuse entender la razón de ese parado táctico. Mi conclusión fue que Osorio se basó, defensivamente, en la estatura de los jugadores para evitar algún gol en contra en un tiro de esquina. Así mismo, para atacar prácticamente anuló a la defensa y dejó que el ataque se diera a base de toque de balón con Herrera, Jona, Fabián, Lozano, Vela y Chicharito, donde curiosamente, sólo Herrera llega al 1.80 de altura. 

Pero no, tampoco hemos sido capaces de reconocer que no hemos recibido muchos goles en balón parado, ¿o si? Las torres que plantó Estados Unidos con su línea de 5 implicaban que el juego ofensivo mexicano no podía ser por las bandas ni tirando centros. Misión imposible teniendo en el ataque a Vela, Lozano y Chicharito. Implicaba, también, que cada corner o tiro libre en contra sería dar una gran ventaja a Estados Unidos.  

Pero no, de eso tampoco nos damos cuenta, sólo lo que la prensa menciona con tal de vender.

En fin, soy de los que piensa que cada “locura” de Osorio tiene una explicación, aunque no nos guste aceptarlo. Creo que pase lo que pase en la Confederaciones, soy de los pocos que piensan que se le debe dar continuidad a un ciclo que, hasta el momento, ha sido exitoso en números. Estoy cansado de escuchar el “jugamos como nunca y perdimos como siempre” y creo que debemos cambiarlo por un “jugamos como se pudo, pero se ganó”. Al final, ni la Italia de Lippi ni la España de Vicente del Bosque dieron espectáculo y fueron campeones del mundo. Nadie recordará cómo jugaron, sólo los recordarán como los campeones. No digo que estemos para aspirar a tanto, pero los mismos jugadores construirán su propio techo bajo la motivación que les genere el “Parce”.

“Opinión personal de un gran aficionado al futbol y a la selección mexicana”.

Por: Redacción

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