¿Qué le pasó a México?

Después de la resaca de México de la Copa Confederaciones analicemos el partido clave: México vs Alemania.

El jueves se tenía la ilusión de poderle ganar a Alemania, que si bien presentaba un cuadro joven, no dejaba de ser un rival de respeto. México llegaba con 2 bajas: Salcedo por lesión ante Nueva Zelanda, y Guardado por acumulación de tarjetas amarillas.

México se paró con un 4-3-3, parado táctico que ya había usado contra Portugal y Rusia, ya que contra Nueva Zelanda se usó un 3-4-3.

En esta ocasión la delantera estaba compuesta por Javier Aquino, Raúl Jiménez y Javier Hernández. Cada uno de ellos había participado en 2 de los 3 juegos previos, Jiménez y Hernández llegaban con un gol cada uno y Aquino con una asistencia. En el medio campo Héctor Herrera y los hermanos Dos Santos, donde Herrera había visto acción en los 3 juegos de fase regular, mientras de Jona y Gio sólo habían estado en 2. En la defensa Araujo, Moreno, Alanís y Layún estuvieron alineados, siendo Araujo y Moreno base en la defensa que participó en los 3 juegos anteriores, mientras que Alanís y Layún sólo habían visto acción en 2 juegos previos, teniendo Alanís sólo 65 minutos acumulados mientras que Layún había participado en la totalidad de sus 2 juegos.

Layún cambió de banda. Contra Portugal y Rusia inició por la izquierda, y Osorio lo puso en esta ocasión por derecha para alinear a Alanís en su posición, en la banda izquierda. Esa decisión fue contraproducente, ya que Alanís es mediocampista nominal, y aunque no desconoce el oficio defensivo, ya se le había visto lento en el hexagonal ante Estados Unidos, y sólo concluyo medio tiempo ante Nueva Zelanda en este torneo. Diego Reyes, un defensa que tiene movilidad y había acumulado más minutos en sus 2 participaciones en este torneo, era una opción más viable para jugar por la banda derecha como lo hizo ante Rusia, enviando a Layún al Carril izquierdo.

Para neutralizar el 3-2-2-2-1 de Alemania, México podría haber hecho más con un 4-4-2 o un 4-1-2-1-2, ya que teniendo un contención dedicado, hubieran empezado a detener más pronto los embates de Draxler, Werner y compañía, a la vez que convertían las bandas en vías de subida y bajada.

México tuvo posesión del 58%, un número similar al que se tuvo en los encuentros previos, donde incluso se ha tenido el 66% contra nueva Zelanda. Se tuvo un juego limpio cometiendo sólo 8 faltas, similares a las 7 cometidas a Rusia.

El problema está en la contundencia de México.

Llegaron mucho, pero se cansaron de fallar. México tiro 25 veces a línea de fondo, 8 las saco el portero Ter Stegen, 8 la defensa y 8 no iban con dirección correcta. Un sólo gol que da 4% de efectividad. Con esa efectividad de México, se hubiera necesitado tirar a línea de fondo 125 veces para ganar el juego anotando 5 goles. Un mal similar se tuvo ante Nueva Zelanda con 22 tiros a línea de fondo, pero sólo 2 goles para un 9% de efectividad.

En este rubro Oribe Peralta podría haber auxiliado, porque con 2 participaciones que suman 101 minutos, logró anotar 1 gol, teniendo mejor promedio de goles por minuto que el resto de sus compañeros.

Alemania jugo rudo cometiendo 16 faltas y aunque no llegó muchas veces al área, se fue arriba en el marcador. Tirando 12 veces con dirección a puerta, y 3 las paró Ochoa, 2 la defensa y 4 iban desviadas del marco, al final de esas 12 llegaron 4 goles anotados. Estos alemanes tuvieron 33% de efectividad. ese número de efectividad fue más alto que en ocasiones anteriores, ya que mostraron un 16% ante Australia con 18 llegadas, 11% ante Chile con sólo 9 llegadas y 15% con 19 llegadas ante Camerún.

Aportación realizada por: Alvaro Alejandro Silva Villalobos.

Fuentes: Estadística: www.fifa.com – Imagen: agencian22.mx

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